Blockchain en la industria del cannabis

Para entender qué es Blockchain y lo que representa, no solo para la industria del cannabis, permitidnos una pequeña introducción. Lo primero que debemos destacar es que el calado de esta tecnología, se podría decir, es cuasi filosofal; con el potencial de cambiar la forma en que los humanos gestionamos nuestras vidas.

Puede parecer algo exagerado pero Blockchain y la industria del cannabis han nacido para amarse mutuamente. Hay muchas razones para esta unión, y no solo las puramente técnicas o funcionales. Hay una base cultural muy importante.

Avanzándonos a la descripción más detallada, vayamos con algunos highlights:
  1. Activismo. Ambos quieren cambiar las reglas del mundo, se enfrentan al mundo y luchan por sus derechos cambiando las leyes.
  2. Libertad. Ambos quieren un mundo mejor más libre. Nadie debe decirnos qué hacer o cómo hacerlo.
  3. Descentralización en la gestión. Ambos desconfían (y hay razones) de los gobiernos u otras instituciones. El auto-cultivo o las asociaciones como una forma de consumo descentralizado.
  4. Open Source; programadores y cultivadores son de código abierto y comparten su conocimiento en pro de todos.
  5. Privacidad y propiedad de la data. Cualquier tipo de información que generemos en la red solo tiene acceso el creador, solo nosotros somos los dueños de nuestros datos. Y así es en Blockchain y más aún en aquello que concierne a nuestro consumo o salud.
  6. Nuevo modelo económico. Ya sea por los pagos en criptomonedas o por la tokenización y redistribución del valor generado.

Ciertamente hay muchos puntos de unión entre cannabis y lo que propone blockchain.

Y si bien los creadores de esta tecnología no lo hicieron pensando en la industria del cannabis estrictamente, sí lo hicieron pensando en el bien de la humanidad. Y es que muchos los defensores del uso terapéutico o recreativo de esta planta nos basamos en el principio de libertad y de la evidencia científica (consenso).

La descentralización permite nuestra libertad financiero

En el caso del cannabis hemos visto como los distintos gobiernos y aparatos de poder usaban su poder centralizado para denigrar al cáñamo. Y como años más tardes, distintas campañas de desinformación hicieron el resto. Y a pesar de que, afortunadamente, en algunos países ya está regulado, en otros queda mucho camino.

El poder de las nuevas tecnologías de la información, internet han ayudado a aflorar y a generar visibilidad. Hay más ecommerce de cannabis que nunca y miles de proyectos por venir. Sin embargo, ¿es internet tan libre como pensamos?

¿Es realmente cannabis friendly? ¿Podemos hacer algo, desde esta industria, para cambiar el status quo?

Por supuesto, este artículo es una reflexión acerca de cómo Blockchain es una tecnología perfecta para nuestra industria, no solo por sus beneficios técnicos sino por sus repercusiones sociales.

Pongamos el ejemplo de los datos que generamos, información que damos o nos roban. Vivimos en un mundo centralizado, y como usuarios tenemos muy poco poder. Apenas tenemos control sobre los datos que nos pertenecen y que se venden entre compañías.  Plataformas y redes sociales que ganan grandes fortunas pagando a unos ínfimos derechos de autor. Una zona de poder donde unos pocos deciden y aprovechan sus posiciones preminentes para sacar aún más valor sin redistribuirlo. Pensémoslo ¿cuánto valor aportamos a Instagram y qué nos ofrece a cambio? ¿Anuncios? En cannabis ni eso. Al contrario, el riesgo de construir una comunidad y perderla por un baneo sin razón.

Cambiando de tercio, pongamos un ejemplo de dinero centralizado como sería VISA, PayPal o el Banco Central Europeo cuyo trabajo es dar garantías de fondos, de que hay dinero válido. Por ahora, debemos confiar en ellos si queremos manejar dinero. No hay alternativa. Y esto, para la industria como la del cannabis es un auténtico drama. Estos ‘garantes’ deciden a quien hacer o no confianza y pueden, a su criterio, no aceptar clientes de cannabis. Como vemos, internet no es tan libre como parece.

Y ahora tenemos la ocasión de pasar a un poder descentralizado donde toda la comunidad decide y se trabaja en consensos. Una nueva tecnología que permite descentralizar y crear un nuevo sistema monetario y de gestión. Un nuevo garante de confianza digital.

El concepto de descentralización nace de la mano de Satoshi Nakamoto en 2008 con el famosos bitcoin. Bitcoin es una criptomoneda y su propuesta fue revolucionaria. Como decíamos, en el caso del dinero se necesita a un tercero que de fe o, simplemente que lo gestione. PayPal, por ejemplo, se encarga de que confiemos que, a través de ellos, que las transacciones son seguras. Comprador y vendedor confiamos en su tecnología y buen hacer.

Bitcoin es sinónimo de la libertad económico-institucional; de dinero libre.

Más allá de la moneda, lo interesante es que Satoshi creó un sistema donde, se junta tanto poder computacional para resolver fórmulas matemáticas que, nadie podría alterar este sistema. Un sistema, donde cada nodo resuelve fórmulas para que el siguiente la haga más compleja aún. Y el nódulo (minador) que lo resuelve recibe un premio en forma de token, de moneda. Además, aquel que arranca la transacción debe pagar un fee, gas, para que se ejecute.

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En 2013 Vitalik Buterin apareció con Ethereum y los contratos inteligentes (Smart contract) que añadían una capa más de funcionalidad. Se pueden programar acciones para que se ejecuten de forma automática, con todas las garantías. Por ejemplo, si quiero comprar un piso, puedo hacer un contrato conforme si se dan una serie de condiciones (libre de cargas) abone el dinero.

En resumen, Blockchain aporta, gracias a las pruebas matemáticas y poder computacional, una nueva forma de autoridad, de poder donde el propio sistema, genera la confianza suficiente como para evitar la palabra de terceros.

Un sistema autónomo y confiable

En definitiva, este sistema, tan robusto, que hace temblar a los intermediarios o a los que ostentan el poder sin un consenso general. Ya no necesitamos bancos que guarden nuestro dinero, ni que realicen pagos. No necesitamos notarios, ni personas que den fe. Podemos proponer y autogestionarnos a través de grandes consensos en la cadena de bloques. Si sabemos lo que queremos, ya no necesitamos a nadie más que a nosotros mismos.

Bitcoin, Blockchain y tokenización para inquietos de Miguel Caballero fundador de Tutellus

Un simple caso. Podríamos ahorrar mucho dinero a los ecommerce de cannabis pagándoles en blockchian. El sistema convencional, por ahora, no nos quiere y en él no hay soluciones asequibles para los TPV de las tiendas. Y muchos dueños de ecommerce, sabrán de lo que hablamos. Problemas y fees abusivos para aceptar la venta de papel de fumar o de cremas de CBD. Por supuesto PayPal tampoco quiere tener nada que ver con cannabis. Al final, pagando con criptos, no solo compraremos más barato sino que apostaremos por un mundo más libre.

Porque eso no es todo. No solo tenemos libertad con nuestro dinero (criptomonedas, tokens) sino que además, podemos cambiar la forma en que nos relacionamos con las empresas. Ya no solo en la capacidad de toma de decisiones sino en la redistribución en la creación de valor. Veamos, grandes redes sociales monetizan con los datos y contenido de los usuarios y, éstos, nunca han visto nada. Solo anuncios. No parece justo.

Con Blockchain se puede cambiar todo esto y crear una verdadera comunidad cannábica.

Para los creadores de contenido, para los usuarios, para los fans o curiosos. Tenemos derecho a capturar parte del valor que generamos con nuestros hábitos. Y es que debemos ser retribuidos por dedicar nuestro tiempo y a atención a las marcas.

Por ejemplo, puede significar, por fin, una remuneración justo a los creadores de contenido en cannabis. Ya no están a merced de los anunciantes o de las plataformas sino a su rendimiento. Si generan valor es justo que sea proporcionalmente retribuidos. Gracias a los contratos inteligentes, se controla más fácilmente los derechos de autor y su cumplimiento. Y podemos programar las condiciones que queramos. Y, como no, revenderlos si es lo que queremos.

E incluso desde el punto de vista del usuario, la publicidad como tal dejará paso a la recompensa directa. Las inversiones en marketing, se podrán destinar directamente a los usuarios, a través  de tokens. ¿Por qué pagar a un medio cuando puedo pagar al usuario por ver mi anuncio? Y para entenderlo mejor debemos recuperar el concepto de token, de moneda.

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Metamask es uno de los principales cripto monederos para instalar en el navegador

Un token es una representación de un activo. Como al billete de 5€, le damos un valor entre todos. En algunos casos, son cerrados y estables 1:1 y en otros fluctúan en un mercado abierto. Un token no solo representa dinero (security token), también implica más beneficios (utility tokens). La tokenización de activos es la digitalización de los activos es transferir el valor físico al mundo digital. Hacer parte del proyecto en la cadena de bloques. Pero casi que lo veamos mejor con un ejemplo:

El caso es Tutellus, la nueva forma de aprender.

Cuando Tutellus, una plataforma de e-learning, decidió tokenizar su negocio, lo hizo por razones empresariales. Se dieron cuenta de la falta de recurrencia de sus alumnos, hacían un curso pero no volvían. Para solucionarlo, tokenizaron la formación digital. Y tuvieron que realizar algunos cambios en la gestión de la compañía. Y para bien.

Con el nuevo formato, pagaban por estudiar. Si hacías un curso, recibías x token (máximo el 50% del valor del curso). Si, además, eras proactivo, recibías aún más. A más cursos, más participación, a más conocimiento más tokens. Y eso, suponía una diferenciación y reconocimiento para los más expertos en algunas materias y objetivo de las empresas de RRHH.

Los tokens como status

Y no solo eso, al tener tokens se tiene acceso a ciertas decisiones y votaciones que proponen en la comunidad. Si bien el token eran intercambiables, por dinero o cursos, lo cierto es que la comunidad los mantenía. Eso les daba un status en la comunidad de Tutellus.

Otro ejemplo, más fácil de entender son los fan token. Clubes de futbol que han decidido tokenizarse y vender sus tokens. El fan de un club, al comprar tokens, entra a formar parte de un grupo selecto con contenidos y actividades Premium. Un club como el FCB, que no es privado, también participa ofreciendo productos exclusivos, descuentos, visitas o conocer a algunos jugadores en persona. En este caso, el valor del token sube y baja, como en la bolsa, fundamentalmente por los resultados de juego.

Es evidente que la relación entre las marcas, instituciones y organizaciones y los consumidores y usuarios va a tener que cambiar. Y no solo en términos de marketing, también de gobernanza. Los mundos digitales nos permiten una proximidad antes vista. Sabemos más que nunca. Y los valores de las compañías ya no son egoístas y pueden poner en manos de sus clientes algunas acciones de futuro. Como consumidores tenemos derecho a decidir e influir en lo que consumimos.

Hace tiempo que dejamos de ser consumidores pasivos y estamos obligados a construir un mundo mejor. No solo con nuestras decisiones de compra, también con nuestras decisiones de software. Y Blockchain, como el cannabis son una gran alternativa.